sábado, 6 de noviembre de 2010

IV. LOS RECURSOS HUMANOS

CAMBIOS EN LAS ESTRUCTURAS LABORALES.
La globalización de los procesos productivos ha modificado radicalmente las estructurales laborales, propiciando la polarización de las funciones y el valor del factor trabajo. En este sentido, los avances tecnológicos han inducido, al desarrollo de una fuerza laboral capacitada en diferentes niveles. La llamada cultura de empresa, alimentada por las grandes empresas, ha atenuado las diferencias entre sus trabajadores y empleados en los diferentes continentes, la polarización laboral ha ampliado considerablemente la brecha tradicional existente entre las percepciones de los niveles directivos de las empresas y sus trabajadores y empleados.
                    

La OCDE indica que durante los 90 se observó entre sus miembros una tendencia de movilidad de los recursos humanos hacia el segmento de actividades de autoempleo, el autoempleo se ha manifestado con mayor vigor en la intermediación financiera, en el sector inmobiliario y en los servicos comerciales y personales. La OCDE considera que es limitado el número de personas desempleadas que eligen el camino de autoempleo y que las condiciones laborales en este último sector son menos favorables en relación a las que prevalecen en las empresas.

                                                             
Se acepta que la acumulación del capital humano en las empresas debe generarse mediante la capacitación en el trabajo, ya que con este tipo de esquemas se prepara a la mano de obra para manejar tecnologías específicas y para resolver problemas cotidianos que se presentan en la producción de bienes y servicios. En un entorno de mercados laborales flexibles, particularmente el que se registra en naciones avanzadas, en menor proporción, en las de desarrollo intermedio, las empresas enfrentan la disyuntiva de capacitar a sus recursos humanos internamente o externamente para actualizarlos y para que puedan desarrollar sus funciones al ritmo que marca la sinergia de las innovaciones tecnológicas y las transformaciones de los mercados, o buscar capacidades laborales de manera temporal o permanente fuera de las compañías: out sorcing.
Las firmas que da énfasis al out sorcing con frecuencia resuelven problemas de falta de capacidad en el corto plazo, sin embargo, corren el riesgo de poner en entredicho su desarrollo en el mediano y largo plazo, el out sorcing tiende a utilizarse de manera creciente por las empresas como un instrumento para abatir costos fijos en labores que no están vinculadas con su competitividad, administrativas y refuerza indirectamente la competitividad principalmente porque se pueden dedicar más fondos para fomentar a esta última.



LA NUEVA ETAPA DE INTERNACIONALIZACIÓN DEL MOVIMIENTO LABORAL.


Las manifestaciones de repudio a la "globalización incontrolada" se han repetido en diferentes foros internacionales, la central laboral estadounidense de mayor tamaño, con 13,000,000 de afiliados, en el que señala que las protestas mencionadas constituyen expresiones de la alianza que han establecido el movimiento laboral a nivel internacional con diversos grupos defensores de los derechos humanos contra las fuerzas globalizadoras.



Las protestas que escenificaron decenas de miles de activistas pro derechos humanos en la III Junta Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC'1. en Seattle, Washington- en diciembre de 1999, representando a organizaciones laborales, ambientalistas y defensoras de los consumidores de diversos países, entre otras, marcaron un hito en la lucha de estos grupos contra la extrema polarización económica, social y política y el deterioro del medio ambiente que la globalización ha creado en el mundo. Las manifestaciones de repudio a la "globalización incontrolada" se han repetido en diferentes foros internacionales.
En este marco, en la revista Foreing Affaires del bimestre enero-febrero del 2000, patrocinada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, aparece un artículo de Jay Manzur (JM) presidente del Comité de Asuntos Internacionales de la AFLCIO, la central laboral estadounidense de mayor tamaño, con 13 millones de afiliados, en el que señala que las protestas mencionadas constituyen expresiones de la alianza que han establecido el movimiento laboral a nivel internacional con diversos grupos defensores de los derechos humanos (ecologistas, religiosos y de consumidores, principalmente) contra las fuerzas globalizadoras que exaltan la desregulación económica como un mecanismo que promueve las grandes corporaciones en su beneficio y que socava las estructuras sociales al ignorar las preocupaciones legítimas de la población y que con la creciente inequidad en la distribución del ingreso y en las oportunidades educacionales se propicia una peligrosa situación de inestabilidad social.

Así la contraparte de los globalizadores propugna por la reconstitución de los derechos laborales, la protección ambiental y que ambos conceptos sean incluidos en las negociaciones comerciales internacionales. Los planteamientos de JM de alguna forma tienen un carácter populista vinculado a la reivindicación del sindicalismo estadounidense que ha perdido fuerza política y membrecía; por lo demás, se considera que el nuevo internacionalismo laboral de JM encubre, vía la defensa de los derechos laborales en la economía global, un proteccionismo para la fuerza de trabajo de Estados Unidos que cada día enfrenta con mayor vigor la competencia de los bienes y servicios importados; sobre todo de las naciones emergentes que utilizan mano de obra intensiva a costos reducidos. JM también apoya a los trabajadores para que tengan participación en la propiedad de las empresas y puedan elevar su poder adquisitivo, lo que se traduciría en una demanda nueva que absorbería la capacidad excedente que se observa en los mercados globales.